Biscuits rápidos

Un bisquet o biscuit es el pan perfecto para comer con mantequilla y mermelada. Ya sea salido del horno o tostado después de días es una delicia de suavidad por dentro y crocantez por fuera.

Ir a la receta

Si a eso le sumamos el sabor mantequilloso que los biscuits (o bisquets) tienen, tenemos algo increíble. A mi me encanta este sabor a mantequilla que se siente al comerlos, es reconfortante y rico que te hace sentir bien.

Para hacer unos buen biscuits no se necesitan muchas cosas ni ingredientes caros. Lo único es que si deben hacerse con una buena mantequilla porque es lo que les da todo el sabor. Debe ser una mantequilla de calidad. Además, llevan buttermilk que se puede sustituir por leche con un toque de limón o vinagre, así que de seguro tienes todos los ingredientes para hacerlos en casa un día de éstos.

Con esta receta no te preocupes porque queden perfectos, es una receta rústica y casera, para hacer unos panecitos simples que saben riquísimos cada vez.

Los biscuits me encantan porque son un pan rápido, si es que pueden llamarse pan porque en realidad no llevan levadura sino solo polvo para hornear. Entonces su textura es entre pan y pastelito, muy suaves y mantequillosos, pero que no los detenga eso de la mantequilla porque la mejor parte es ponerles más mantequilla cuando están calientitos, para que se derrita en el biscuit.

Los biscuits en general son un pan para acompañar otra cosa, ya sea dulce o salada porque son de sabor neutro. Mis favoritos son con mantequilla y mermelada pero pueden usarse para hacer sándwiches o acompañar un pollo, carne o pasta.

Si te gusta esta receta tienes que ir a ver nuestra receta de english muffins, son unos panes fáciles y geniales para todo tipo de preparaciones.

Biscuits fáciles
Prep Time
20 mins
Cook Time
15 mins
Total Time
35 mins
 
Course: Breakfast, Side Dish
Cuisine: American
Servings: 8
Ingredients
  • 2 1/2 taza (325 gr) harina de trigo de todo uso
  • 1 1/2 cda (21 gr) polvo para hornear
  • 1 cdita (7 gr) sal
  • 3 cda (45 gr) azúcar blanco
  • 1/2 taza + 2 cdas (140 gr) mantequilla sin sal muy fría y cortada en dados
  • 1 taza + 2 cdas (270 ml) buttermilk muy frío
Instructions
  1. Precalentar el horno a 220° C. Colocar papel mantequilla en una bandeja de horno rectangular grande o se pueden hacer usando una sartén de hierro fundido.

  2. En un tazón grande agregar la harina, polvo de hornear, sal, azúcar y mezclar muy bien todo con una cuchara.

  3. Agregar la mantequilla fría e integrarla con las yemas de los dedos o con un tenedor hasta formar una masa arenada. Esto debe hacerse rápido para que la mantequilla mantenga su temperatura fría (este paso también puede realizarse en un procesador de alimentos).

  4. Añadir poco a poco 1 taza del buttermilk (reservar el resto para barnizar los biscuits) ya que a veces no se necesita todo el líquido y mezclar con la misma cuchara o con las manos hasta obtener una masa pegajosa.

  5. Colocar la masa en la mesada limpia y enharinada y amasarla un poco solo hasta que todo esté bien integrado. Estirarla con un rodillo hasta formar un rectángulo que tenga un grosor de 2 cm.

  6. Doblar la masa a la mitad a lo ancho y volverla a estirar formando de nuevo un rectángulo de 2 cm de grosor. Realizar dos veces más el doblez y estirar la masa hasta formar un rectángulo de 2 cm de ancho. Los dobleces se realizan para crear capas en los biscuits.

  7. Con un cortador circular cortar porciones de 6-7 cm de ancho aproximadamente y colocarlas en la bandeja de horno o en la sartén de hierro fundido. La masa que sobre se vuelve a juntar para hacer más biscuits tratando de no amasarla en exceso.

  8. Barnizar los biscuits con el buttermilk que se había reservado y hornear a 218° C por 15-20 minutos o hasta que estén ligeramente dorados. Retirarlos del horno y servirlos calientes con más mantequilla, mermelada o como se prefieran.