Hay algo muy especial en tener tu propia granola casera. No solo porque sabe mejor, sino porque está hecha exactamente a tu manera, con lo que de verdad te gusta. En nuestro caso, es de esas mezclas que salen casi sin pensarlo, agarrando lo que siempre tenemos en casa y que sabemos que nunca falla.
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La base es avena, claro, y a partir de ahí empieza lo bueno: nueces, almendras y cacahuates que le dan ese crunch tan adictivo, coco que aporta un toque ligeramente dulce y diferente, y pasas que aparecen de vez en cuando para darle ese contraste suavecito. Es una mezcla bastante honesta, sin complicaciones, pero con mucho sabor.

Tiene además ese encanto de lo imperfecto: nunca queda exactamente igual, y eso es parte de lo que más nos gusta. A veces más dorada, a veces con más trocitos grandes, otras un poco más suelta… pero siempre rica. Es de esas cosas que no necesitan ser perfectas para ser justo lo que quieres comer.

Luego están los ingredientes que lo envuelven todo y hacen que pase de “mezcla rica” a algo realmente especial: aceite de coco, miel de maple y mantequilla de almendras. Juntos crean ese equilibrio entre dulce, tostado y profundo que hace que no puedas dejar de comerla. Y sí, también son los responsables de esos trocitos crujientes que siempre buscas en el frasco.

Es de esas recetas que no necesitan demasiada explicación ni perfección. Sale bien casi siempre, huele increíble y se adapta a lo que tengas o a lo que te antoje ese día. Además, tiene ese punto reconfortante de saber exactamente qué lleva, sin ingredientes raros ni cosas innecesarias.

Al final, más que una receta, es un básico de casa. De esos que siempre quieres tener a mano para el desayuno, para un snack rápido o simplemente para picar algo rico sin pensarlo mucho. Y cuando se acaba… ya estás pensando en la siguiente tanda.
Si te gusta esta receta, tienes que ir a ver nuestra granola de calabaza, te va a encantar!

Ingredients
Method
- Precalentar el horno a 160° C. Colocar papel de horno en un molde rectangular grande. En un bol grande, agregar la avena junto con las nueces, las almendras y los cacahuates. Mezclar con una espátula de silicona hasta integrar.
- En otro bol mediano, añadir la miel o jarabe de maple con el aceite de coco, la crema de almendras, el extracto de vainilla, la canela y la sal. Mezclar con la misma espátula hasta que todo esté homogéneo.
- Verter la mezcla de la miel en el bol con la avena y mezclar nuevamente para que todos los ingredientes se integren perfectamente y la avena quede ligeramente húmeda.
- Colocar la mezcla en el molde y esparcirla de manera uniforme. Presionar ligeramente con la espátula para compactarla y lograr que quede más unida.
- Hornear a 160 °C durante 15 minutos. Retirar del horno y agregar el coco rallado y las pasas. Mezclar y volver a extender y presionar de manera uniforme. Hornear por 15 minutos más. Retirar del horno y dejar enfriar por completo sin tocar.
- Una vez fría, romper la granola con las manos en trozos más pequeños. Colocarla en frascos de vidrio y listo.
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