Hay días en los que no quieres hacer diez pancakes chiquitos… quieres uno solo, grande, grueso y que se sienta como un desayuno (o postre) de verdad. Este pancake gigante hecho en sartén es justo eso: práctico, vistoso y con esa textura que te hace querer repetir sin pensarlo mucho.
Ir a la receta
La idea es simple pero funciona perfecto. Preparas una sola porción de masa y la cocinas toda junta, como si fuera una especie de pastel en versión exprés. El resultado es un pancake alto, dorado por fuera y suave por dentro, que mantiene muy bien la forma al cortarlo. No se desmorona ni queda crudo en el centro si controlas bien el fuego; más bien queda esponjoso, pero con suficiente estructura para servirlo en rebanadas como si fuera un mini pastel.

El sabor del pancake está pensado para equilibrar todo lo que le pongas encima. No es excesivamente dulce, y eso es clave. Tiene ese toque neutro con apenas un fondo de vainilla que lo hace perfecto como base para toppings más intensos. Y ahí es donde entra la magia.

Encima, nosotras agregamos una capa de salsa de caramelo casera que lo cambia todo. Se va metiendo poco a poco entre la superficie tibia del pancake, aportando ese sabor tostado y profundo. Luego las nueces, que añaden textura y un contraste crujiente que hace cada bocado más interesante. Es de esas combinaciones que parecen simples pero funcionan wow.

Visualmente también tiene lo suyo: ese pancake dorado, con el caramelo cayendo por los lados y las nueces repartidas por encima… no es exagerado decir que se ve espectacular. Y cuando lo cortas, se nota la miga suave, aireada, pero firme, lista para absorber todo lo que le pongas.

Es ideal para compartir, sobre todo si lo llevas directo de la sartén a la mesa y cada quien va tomando su pedazo. Aunque, siendo honestos, si tienes bastante hambre (o antojo), tampoco es descabellado pensar en acabártelo tú solo. Tiene ese equilibrio peligroso de “no es tan dulce, entonces sigo”.

Al final, es una de esas recetas que no complican la vida pero dan un resultado que se siente especial. Un solo pancake, bien hecho, con buenos toppings, y ya tienes algo que fácilmente podría ser el protagonista del día.
Si te gusta esta receta, tienes que ir a ver nuestro dutch baby pancake o pancake aleman, que te va a encantar!

Ingredients
Method
- En un bol mediano, tamizar la harina con el polvo para hornear y la sal. Mezclar con una cuchara y reservar hasta que se necesite.
- Aparte, en un bol grande agregar el huevo junto con el azúcar, el extracto de vainilla, la leche y la mantequilla derretida. Batir con un batidor de globo por 1 minuto hasta lograr una mezcla más clara y esponjosa.
- Añadir la mezcla de la harina en dos adiciones, batiendo por 10 segundos después de cada una para obtener una mezcla suave y sin grumos.
- Colocar una sartén mediana a fuego medio y añadir un poco de mantequilla. Cuando esté bien caliente, verter toda la mezcla del pancake. Cocinar durante unos 3 minutos, hasta que empiecen a formarse muchas burbujas en la superficie. Luego, tapar la sartén y dejar cocinar 2 minutos más. Destapar, voltear el pancake con cuidado y volver a tapar. Cocinar por otros 3 minutos aproximadamente, considerando que ese lado se cocina más rápido.
- Una vez listo el pancake, retirar de la sartén y servir de inmediato, acompañado de salsa de caramelo y fresas.
Tried this recipe?
Let us know how it was!


Deja un comentario