La avena de pan de plátano es literalmente nuestra receta salvavidas en casa, sobre todo por un motivo muy claro: el plátano que ya se nos pasó de maduro y que vive en el refri “esperando su momento”. Ese plátano negro que ya nadie quiere ver… pero que aquí se convierte en oro jaja.
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A mí el plátano me gusta en un punto muy exacto, ni verde, ni demasiado maduro. Como dos días perfectos y ya. Después de eso, casi siempre lo termino usando en smoothies o en algo donde no se note tanto… hasta que descubrimos esta avena.

Aquí el plátano ya va bien maduro, machacado y cocinado junto con la avena y eso es lo que lo cambia todo. No sabe “pasado”, al contrario, queda dulce, suave y con un sabor que recuerda muchísimo al banana bread. De hecho nosotras le decimos “la avena de banana bread”, porque literalmente sabe a eso, pero en versión cuchara y caliente.

Se hace muy fácil: avena cocida con leche, miel, canela, vainilla y el plátano ya integrado desde el principio. No lleva mil cosas, pero el resultado es de esos desayunos que llenan y reconfortan muchísimo. Queda cremosa, espesa y muy saciante, ideal para empezar el día con algo que realmente te sostiene.

Yo soy muy fan de la avena. Me encanta desayunarla, sobre todo cuando hace frío y está caliente, como tipo “comfort food” de mañana. Con el tiempo, esta versión con plátano se volvió mi favorita, porque es justo lo que busco: algo caliente, sencillo y que de verdad me llene sin ser pesado.

Lo mejor es que es muy versátil. Se puede comer caliente recién hecha o fría directa del refri (aunque fría queda más espesa, como tipo pudín). Yo normalmente hago una tanda para varios días y cada mañana solo caliento mi porción en el microondas y le pongo los toppings.
Al final le ponemos lo que tengamos: chispas de chocolate, fruta fresca, nueces… lo que se nos antoje. Y eso hace que nunca se sienta igual. Eso si, te recomendamos usar chispas de chocolate, porque hace que se sienta aún más cómo una receta con sabor a pan de plátano.

Es de esos desayunos que también funcionan como postre o merienda, porque aunque es saludable, no sabe aburrido ni “fit sin gracia”. Tiene ese toque dulce natural del plátano con canela y vainilla que lo hace muy reconfortante.
Y sí, es nuestra forma favorita de aprovechar esos plátanos olvidados que de otra manera acabarían en la basura.
Si te gusta esta receta, ve a ver nuestro porridge de avena caliente, seguro que te gusta.

Ingredients
Method
- En una olla mediana, colocar la avena junto con el plátano, el agua y la leche. Mezclar con un batidor de globo o una espátula de silicona, procurando que todos los ingredientes queden bien integrados antes de encender el fuego.
- Cocinar a fuego medio durante 10-12 minutos, removiendo de constantemente para evitar que la mezcla se pegue al fondo de la olla. A medida que se cocina, la avena comenzará a suavizarse y a espesarse ligeramente hasta adquirir una textura cremosa. Ajustar la consistencia agregando un poco más de agua o leche si se desea más ligera.
- Agregar la miel o miel de maple, el extracto vainilla, la canela y la sal. Mezclar bien para incorporar todos los sabores y continuar cocinando durante 3 minutos más, solo para lograr una textura más suave homogénea.
- Retirar del fuego y dejar reposar durante unos minutos para que la avena termine de espesar ligeramente y alcance una textura más cremosa. Servir caliente y acompañar con fruta al gusto.
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