La receta original de nuestro pastel de red velvet la compartimos hace tiempo. Esta vez, la revisitamos, la ajustamos un poco después de varias pruebas (y muchos años). Además, por ser la temporada que es, decorarnos el pastel con temática navideña, con romero fresco y arándanos frescos azucarados.
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El pastel de red velvet, como su nombre en inglés lo dice, significa pastel de terciopelo rojo porque es justo como se siente al comer, como terciopelo. Es un bizcocho muy muy suave y esponjoso de color rojo intenso y con un sabor ligero a chocolate.
Es verdad que la receta se puede hacer sin colorante rojo pero así solo sería un simple bizcocho con un poco de sabor a chocolate. Lo que lo hace especial es justamente el color, además de la consistencia y la crema de queso que lo acompaña.

Para hacer el pastel de red velvet es muy importante usar un colorante de calidad. Puede ser líquido, en gel o en polvo pero nosotras preferimos que sea colorante en gel porque no cambia la consistencia del bizcocho y otorga buen color. Decimos que tiene que ser de calidad porque se debe poder usar poco y que de un color rojo intenso. De lo contrario, quedará un color rojo pálido o incluso rosa.

El mejor frosting y el clásico para decorar este pastel es el de queso crema porque es un poco ácido y combina a la perfección con el dulce del bizcocho. También queda bien con dulce de leche o buttercream.
Si te gustan los bizcochos esponjosos y el pastel de chocolate, entonces el red velvet te encantará también porque además es perfecto para ocasiones especiales como cenas románticas o con amigos y cumpleaños.

Ya tenemos en nuestro blog una receta de cupcakes de red velvet y ahora traemos la receta del pastel porque, aunque parezca lo mismo, no es igual. La receta es un poco diferente porque también aprovechamos para renovarla un poco.

Si te gusta esta receta, tienes que ver nuestro pastel funfetti o confeti, con grajeas de colores, que es perfecto para cumpleaños o cualquier otra celebración.

Ingredients
Method
- Precalentar el horno a 180° C. Engrasar con un poco de mantequilla o colocar papel de horno en un molde circular de 22 cm de diámetro aproximadamente. Aparte, en un bol mediano tamizar la harina con la fécula de maíz, la cocoa en polvo, el bicarbonato de sodio y la sal. Mezclar con una cuchara y reservar hasta que se necesite.
- En bol grande, agregar la mantequilla con el azúcar y batir con una batidora eléctrica o un batidor de globo por 2-3 minutos hasta obtener una mezcla más suave y esponjosa.
- Añadir el aceite y batir por 1 minuto más. Luego, agregar los huevos uno por uno, batiendo durante 20 segundos después de cada adición. Incorporar el extracto de vainilla junto con el colorante rojo y batir de nuevo hasta integrar por completo. Aparte, añadir el vinagre al buttermilk y mezclar con una cuchara.
- Agregar la mezcla de la harina en 2 adiciones, alternando con el buttermilk y batiendo después de cada una hasta obtener una mezcla suave y homogénea.
- Verter la mezcla en ambos moldes y esparcirla con una cuchara o una espátula de silicona para nivelarla. Hornear los bizcochos a 180° C por 25-30 minutos aproximadamente, o hasta que estén ligeramente dorados y al introducir un palillo de madera el mismo salga limpio.
- Una vez que los bizcochos estén listos, retirarlos del horno y dejarlos enfriar en el molde durante 20 minutos. Luego, desmoldarlos con cuidado y colocarlos sobre una rejilla para que se enfríen mientras se prepara el resto de la receta.
- En un bol grande, agregar el queso crema con la mantequilla, el azúcar glass, el extracto de vainilla y la sal. Batir con una batidora eléctrica o un batidor de globo por 3-4 minutos hasta que la mezcla se aclare y se esponje un poco.
- Batir por 1 minuto más hasta que se forme un frosting muy suave y un poco firme. Colocarlo en una manga pastelera o una bolsa ziploc con una duya de estrella o redonda.
- Colocar uno de los bizcochos sobre el plato o la base donde se servirá el pastel. Con ayuda de una espátula o una cuchara, distribuir una generosa cantidad de frosting (1 taza aproximadamente) sobre toda la superficie, asegurándose de cubrir de manera uniforme todo el centro del bizcocho como relleno.
- Colocar cuidadosamente el segundo bizcocho encima y, con la manga pastelera, cubrir todo el exterior del pastel con el frosting restante. Decorar la superficie y los lados según el diseño deseado, y alisar ligeramente con la espátula si se busca un acabado uniforme y liso. Por último, decorar con frutos rojos y listo.
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